Pierre de Zutter
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TEXTES EN FRANÇAIS

Materiales para el debate

Viaje en la memoria de tierra, semillas y soberanía alimentaria, in revista Hoja a Hoja del MAELA, abril del 2004 (word 42 kb) 

La seguridad alimentaria en época prehispánica: aunque esté en francés, incluyo este trabajo de Pablo Cruz, con el IRD francés, sobre el cultivo de quinoa prehispánica en la zona del salar de Uyuni, en Jirira Vinto (PDF, 2,62 MB)

Algunos de nuestros trabajos de los años 90 en Paraguay

"Los caminos de la diversidad", 1992 (PDF, 1,52 MB)

"Encuentro campesino-indígena: del árbol fluye la vida" en Caacupé en 1990 (Word 160 kb)

Tercera parte del libro "La vaca, la soja y el árbol", 1993 (PDF, 650 kb)

"Entre producción y vida - hacia una política de apoyo a procesos de asentamientos rurales", 7 páginas A4 en word: 43 KB

"Naturaleza y cultura en la imagen exportadora de Paraguay", 7 páginas A4 en word: 49 KB

Materiales interesantes del PRATEC o conseguidos a través del PRATEC

Más materiales en: http://www.pratecnet.org

"Diccionario del desarrollo" PDF, 2,7 MB

Informe de evaluación del FIAC (Fondo para Iniciativas de Afirmación Cultural) de Pratec y Nacas en el Perú, octubre 2008 (word, 510 kb)

El mercado de la agrobiodiversidad. Notas a propósito de la visita de evaluación realizada a PRATEC y Waman Wasi, por María del Socorro Peñaloza, y Hans Peter  Dejgaard. Lamas, 30 de Abril al 2 de mayo del 2008. Grimaldo Rengifo V.  / Pratec. Lima, Mayo, 4, 2008. (Word 325 kb)

"Comer o comernos", de Gustavo Esteva en "La Jornada" del 2008-05-19 (2 pp.)

Cambio climático, agrobiodiversidad y saber local en la pequeña agricultura en los departamentos de Huehuetenango y San Marcos, en Guatemala, RyGRAC y Grimaldo Rengifo, diciembre 2010, 104 pp., PDF, 3.1 MB, Guatemala

"Volver a la mesa", de Gustavo Esteva, 2000 (19 pp. en word

Agrobiodiversidad y ayuda en caso de desastres, GTZ 2006 (PDF, 172 kb)

 

Cultivo de la diversidad, seguridad alimentaria y economía rural: una oportunidad y un desafío

No soy de seguir mucho el acontecer noticioso ni los grandes eventos internacionales pero, a veces, un repaso rápido viene a interpelarme. Es lo que sucedió el 15 de abril, estando en Lamas (Perú), leí en Internet un artículo sobre una reciente conferencia internacional del IAASTD en Johannesburgo que me provocó entusiasmo: “¡El momento ha llegado, la oportunidad se presenta y tenemos que aprovecharla!

Ahí, en la declaración aprobada por 59 de 63 países participantes, se habla, si recuerdo bien, de las limitaciones de los grandes monocultivos mecanizados para brindar la seguridad alimentaria que requieren los países y se plantea el rol clave que han de jugar los pequeños campesinos, la biodiversidad, etc. Todo eso a base de un trabajo de tres años estudiando evoluciones en todos los continentes.

Precios de productos agrícolas que suben y van a seguir subiendo, por doquier levantamientos populares por la carestía de los alimentos, capitales especulativos del agro que en las tierras planas y fácilmente mecanizables se vuelcan a los agrocombustibles y otras opciones de ganancia rápida, todo contribuye a que semejante declaración no sea un simple saludo a la bandera. Hay necesidad de otras miradas, de otras estrategias, de otras formas de concebir el abastecimiento de alimentos y la vida rural. Existe un contexto internacional favorable.

En los últimos veinte años (de lo que conozco), desde diversos enfoques, mucho se ha trabajado en entender y vigorizar el cultivo de la diversidad en chacras andinas y amazónicas, superando la mera “diversificación agrícola” de hace veinte años, así como el simple aprovechamiento de “nichos de la biodiversidad”, más reciente.

Cultivar la diversidad de las chacras, como fuente de alimento permanente de las familias, como modo de conservación y reproducción de la biodiversidad, como voluntad de conjugar los saberes del ayer y del futuro, con los desafíos de la vida mañana y con los sabores del hoy, como clave para la sostenibilidad de la vida en todas sus dimensiones y en todos sus tiempos, era visto hasta ahora como delirio de paseístas que se niegan a actuar de acuerdo a la realidad, a la globalización, a la modernidad, etc.

Los desafíos de hoy, cada vez más evidentes, dan la oportunidad para salir del ghetto y aportar al planeta las pistas y saberes y experiencias y gentes que pueden colaborar a la sostenibilidad de la vida. Presentan a su vez nuevos desafíos: entender mejor y ampliar las relaciones entre los frutos de la diversidad y el consumo, profundizar o transformar muchos de los conceptos que rigen los modelos imperantes para el devenir de la agricultura y de la vida rural a fin de que sean capaces de acoger el cultivo de la diversidad, ubicar mejor el cultivo de la diversidad dentro de la gigantesca trama de relaciones que guían la vida de las familias que cultivan la diversidad, que guían toda vida rural, que guían el ir y venir entre campo y ciudad, etc.

Caminos habrá para eso. Algunas conversaciones por correo electrónico que pude seguir en estas semanas me incitan a brindar en esta página un espacio para seguir platicando y compartiendo. Todo aporte será bienvenido en la dirección pdzutter@gmail.com a fin de que lo podamos incorporar a esta página. Tal como lo hago en este momento con un sabroso texto de Grimaldo Rengifo Vásquez que acabo de recibir.

Pierre de Zutter, 6 de mayo del 2008

Entre diversificación, biodiversidad y cultivo de la diversidad

¡Son tantas las caras que presentan hoy en día los enfoques y prácticas relativas a la diversidad que entiendo a quienes buscan escapar al término y saborear otras expresiones!

Nosotros (en el seno del Proyecto Planificación del Uso de la Tierra –PPUT- y luego del Proyecto de Colonización Agraria –ALA 90/24-, en el Paraguay de los años 90) habíamos intentado hablar de “cultivar la diversidad” como una opción para los campesinos sin tierra que alcanzaban un lote forestal donde asentar su vida en el campo.

Se trataba de estimular su mirada para reconocer las riquezas y potencialidades del monte en que se instalaban en vez de temerlo y en vez de soñar con una “tierra limpia” al estilo de la gran agricultura mecanizada. Se trataba de ayudarlos a arraigarse en esa “tierra para vivir” que habían anhelado, sin dejarse encerrar en una “tierra para producir” según la interpretación que hacían los especialistas y técnicos.

Pudimos comprobar que ello era movilizador para los campesinos, pero que especialistas y técnicos no lograban entenderlo. Cinco años después, uno de los supuestos autores de nuestro libro colectivo del 92 “Los caminos de la diversidad” seguía mencionándolo como “Los caminos de la biodiversidad”. El diálogo era muy difícil porque la misma palabra tenía sentido diferente para cada uno. Al respecto de la diversidad, interesa por tanto aclarar ciertos enfoques corriendo el riesgo de caricaturar.

En América Latina recibimos hace unos treinta años la propuesta de la “diversificación agrícola”. Partiendo de la fragilidad económica del monocultivo y de la fragilidad ecológica del mismo, se buscaba que los agricultores tuvieran… varios monocultivos, de tal suerte de poder equilibrar ingresos entre las ganancias de unos y las pérdidas de otros y de aumentar su productividad al realizar rotaciones de cultivos y al disminuir así el ritmo de degradación de sus suelos. Todo estaba centrado en la “producción”.

Mientras tanto, crecían las corrientes preocupadas por la biodiversidad amenazada por las agriculturas de monocultivo. Su planteamiento era la “conservación”, como una negación de la “producción” y sus efectos destructores: el hombre era el enemigo.

En los últimos veinte años surgió una nueva tendencia. Los “productores” empezaron a valorar la “biodiversidad” porque ésta les podía ofrecer “nichos económicos”: cultivos especiales, poco comunes hasta el momento. Fue el encuentro entre la “conservación” (en laboratorio, en bancos de germoplasma, in situ) y la “producción”, en términos de pequeños o grandes monocultivos de determinadas especies rescatadas dentro de la biodiversidad y seleccionadas por su nuevo valor de mercado.

Con “cultivar la diversidad” (cuyo sentido acercaría a la “crianza de la chacra” de la que hablan las familias y comunidades y que el Pratec ha sabido recoger y visibilizar), el punto de partida es otro. La base de la vida no es ni la “producción” en sí ni la “conservación” en sí, es la propia diversidad y se trata de vivir con ella, dentro de ella, conociéndola, valorando y favoreciendo sus frutos, recuperándola o enriqueciéndola.

Difícil de entender para mentes formadas a la producción y a la conservación. Difícil mientras no avancemos en expresar la diversidad en términos entendibles por ellas: en términos económicos, de costos y oportunidades ecológicas y financieras, de “mercado”, de seguridad alimentaria, de interacción rural-urbana, de sostenibilidad… de la vida, etc. Los desafíos planetarios de hoy nos facilitan las cosas.

Pierre de Zutter, 8 de mayo del 2008

 

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